Gilliam contrató a Guy Dyas para construir un pueblo de veinticinco edificios partiendo de cero. Juntos concibieron una estética contemporánea inspirada por la imprecisa fantasía del expresionismo del siglo XIX y las clásicas y detallistas ilustraciones en blanco y negro que acompañan a las narraciones en los libros de cuentos.
EL BOCETO Y LA CONSTRUCCION
Dyas pasó más de un año preparando gran cantidad de ideas, esbozos y diseños preliminares. Comenzó sumergiéndose en los cuentos de los Grimm, leyendo todas las historias y buscando las obras de numerosos artistas de la Edad de Oro que ilustraban los cuentos. Inspirándose en estos emotivos y bellos dibujos de antaño, Dyas empezó a trazar los principales escenarios de la película.